
La mutabilidad de nuestro ser es innhato a la hora de manejar situaciones, a la de enfrentarnos cara a cara a la vida. Estos sentimientos afloran a la hora de recibir lo que atraemos.
La mirada de un niño distraido, una muestra de amor inesparada, un cachorro jugando... la simple muestra de vida da vida a nuestros corazones que traquetea con el inagotble combustible de la dopamina que embriaga todo nuestro cuerpo y lo convierte todo en un blanco puro e incorruptible.
En otras ocasiones el vértigo emana de nuestro ser, hasta el punto de desear caer hacia la oscuridad entonces el caos emerge y estas sensaciones batallan entre sí para consumir la vida y dejar todo en un bullicioso negro.
Esta serie trata del blanco como sensación postiva y el negro como su opuesto, una síntesis de las sensaciones que nos componen, que forman parte de nosotros y que en este caso se refleja a través de la danza y la expresión corporal.
BLANCO





NEGRO







Modelo: Cristina Rodríguez

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